“Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. “

Juan 3:17’18

Un plan sencillo pero perfecto para la salvación del hombre:

1) Somos culpables ante Dios por violar sus leyes: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.” 1 Juan 3:4

2) La ley de Dios exige que la infracción de la ley sea pagada con la muerte del infractor: “Porque la paga del pecado es muerte” Romanos 6:23

3) Jesucristo toma el lugar del pecador muriendo en sustitución de él, permitiendo que el culpable sea absuelto.“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios,” 1 Pedro 3:18

4) Nos reconciliamos con Dios al reconocer que somos culpables, arrepentirnos, pedir perdón y aceptar a Jesucristo como Señor de nuestra vida: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,” Hechos 3:19

5) Somos justificados (declarados inocentes) gratuitamente por la fe en la obra de Cristo: “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,” Romanos 3:24

Si quieres recibir la salvación que está disponible a través de Jesús, pon tu fe en Él. Confía plenamente en Su muerte como el sacrificio suficiente por tus pecados. Depende total y únicamente de Él como tu Salvador. Ese es el método bíblico para la salvación:

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4:12