“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:8-9

El término gracia es de origen latín “gratia” que significa benevolencia, favor o beneficio que se recibe sin ningún tipo de mérito personal. Es decir, que la salvación, es un regalo de Dios que se recibe por la fe en la obra de Cristo. Esta fe conlleva lo siguiente:

1) Reconocer que somos pecadores.

2) Aceptar que merecemos un castigo por transgredir la ley de Dios, al igual que hay un castigo por agredir la ley gubernamental.

3) Que ese castigo es la pena máxima: la muerte del transgresor

4) Que Jesucristo murió voluntariamente, como inocente, para tomar el lugar del culpable: el justo por el injusto, para llevarnos a Dios.

5) Que con su muerte, nuestra deuda está pagada, y recuperamos así, la vida eterna que perdimos en el Edén, por el pecado original.

6) Para que ello se haga efectivo, debo arrepentirme de mis pecados y confesar por la fe a Jesucristo, como Señor y Salvador de mi vida, como lo dice el apóstol Pablo en su carta a los Romanos:

Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”
Romanos 10:8-10

¿Lo cree usted? ¿Está dispuesto a confesarlo?

Hágalo ahora y sucederá lo que dice Hechos 16:31 “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”