” En la multitud de mis pensamientos dentro de mí,
Tus consolaciones alegraban mi alma.”

Salmo 94:19

Nuestros pensamientos nos acompañan todo el día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. La calidad de nuestros pensamientos, determinan nuestras emociones y por ende, nuestras acciones.
Como creyentes, el apóstol Pablo nos indica en qué debemos orientar nuestros pensamientos, para que no perdamos el gozo, la alegría de vivir, la esperanza y el contentamiento cada día de nuestra vida.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8-9